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Cómo llevar a cabo una auditoría de brecha salarial de género desde la perspectiva de RR.HH. y los abogados de ARROWS

La auditoría de la brecha salarial de género ayuda a las empresas a detectar diferencias injustificadas en la retribución de mujeres y hombres y a prepararse para los requisitos de transparencia salarial. El análisis compara la retribución por el mismo trabajo o por un trabajo de igual valor y tiene en cuenta factores como la experiencia, la responsabilidad y el desempeño. El artículo explica, según el Derecho checo, la recogida de datos, la evaluación de las diferencias y la preparación de medidas correctoras en colaboración entre RR.HH. y los abogados.

En la imagen puede ver una publicación de los abogados de ARROWS sobre la auditoría de la brecha salarial de género.

Qué es una auditoría de género y por qué es importante

Mientras que una auditoría financiera habitual evalúa la gestión económica de la empresa, la auditoría de género se centra en analizar la situación de mujeres y hombres dentro de la organización. Se trata de una revisión sistemática de los procesos internos, las normas y la cultura corporativa desde el punto de vista de la igualdad de género. El objetivo de la auditoría de género es determinar cómo se encuentra la organización en cuanto a la garantía de igualdad de oportunidades, ya sea en la selección y promoción del personal, el acceso a la formación continua, la conciliación laboral y familiar, o precisamente la retribución justa.

La auditoría de género suele llevarla a cabo un equipo de expertos en colaboración con la dirección de la empresa y los propios empleados. En el marco de la auditoría se analizan documentos internos (por ejemplo, directrices, normativa salarial, planes de carrera), se realizan encuestas anónimas o entrevistas con los empleados y se evalúan datos estadísticos, por ejemplo, la representación de mujeres y hombres en distintos puestos y sus niveles salariales. Este enfoque participativo ayuda a detectar tanto formas abiertas como ocultas de posible discriminación o desigualdad.

¿Por qué es importante? La auditoría de género permite identificar áreas problemáticas que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas. Por ejemplo, puede revelar que, aunque las mujeres constituyen la mayoría de la plantilla, apenas están representadas en la alta dirección. O que ciertas normas para el pago de primas favorecen, sin querer, a uno de los géneros. Gracias a la auditoría, la dirección obtiene recomendaciones concretas sobre qué mejorar: desde cambios en las políticas de empresa, pasando por la formación de la dirección, hasta la introducción de criterios de evaluación y retribución más transparentes. Para una organización que quiere ser moderna, inclusiva y evitar posibles reclamaciones o litigios, la auditoría de género es una herramienta de diagnóstico muy valiosa.

El análisis de igualdad retributiva (GPG) y su desarrollo

Una parte fundamental para garantizar la igualdad de género en la empresa es un examen detallado de los salarios. El análisis de igualdad retributiva, a menudo denominado con las siglas GPG (Gender Pay Gap analysis), se centra exclusivamente en la cuestión de los salarios y las diferencias retributivas entre hombres y mujeres. Se trata de una evaluación estadística y basada en datos de la retribución de los empleados, cuyo objetivo es determinar si existen diferencias desproporcionadas en la empresa y, en su caso, dónde.

¿Cómo se desarrolla ese análisis? En primer lugar, es necesario recopilar los datos relevantes: información sobre los salarios de todos los empleados, junto con datos sobre su puesto, el tipo de trabajo, la antigüedad y, en su caso, el nivel de formación. A continuación, se compara cómo se retribuye a hombres y mujeres por un trabajo comparable. Se utilizan distintos métodos, siendo el más habitual el cálculo del salario medio o mediano de ambos grupos. El resultado es la cuantificación de la llamada brecha salarial de género; por ejemplo, la constatación de que, de media, las mujeres de la empresa ganan un determinado porcentaje menos que los hombres.

Sin embargo, una parte importante del análisis es también el examen en profundidad de las causas de las diferencias detectadas. A menudo se realiza un análisis GPG ajustado, que tiene en cuenta factores objetivos que influyen en los salarios, como las diferencias en los años trabajados, el desempeño, la complejidad del trabajo o el nivel de responsabilidad. Así se puede determinar qué parte de la diferencia salarial se explica por estos factores legítimos y qué parte puede apuntar ya a un trato desigual o a discriminación. Si, tras tener en cuenta todos los aspectos relevantes, sigue existiendo una diferencia significativa «inexplicable» en perjuicio de un grupo (normalmente las mujeres), es una señal de que la empresa tiene un problema de igualdad retributiva.

Los principales resultados del análisis GPG suelen incluir:

  • La diferencia salarial total entre hombres y mujeres (expresada en porcentaje) que presenta la empresa.
  • Un desglose detallado de las diferencias retributivas según distintas categorías, por ejemplo, por departamento, puesto de trabajo o nivel de antigüedad.
  • La identificación de puntos críticos, es decir, de puestos o departamentos concretos donde las diferencias salariales de género son más pronunciadas y potencialmente injustificadas.
  • Propuestas de medidas para reducir las desigualdades detectadas, como el ajuste de las tablas salariales, la introducción de normas más transparentes para la asignación de primas y ascensos, o programas de apoyo al desarrollo profesional de las mujeres en la empresa.

Así, el análisis GPG proporciona a la dirección de la empresa una base clara para la toma de decisiones. La dirección sabe con precisión dónde se encuentran las posibles desigualdades y cuán acusadas son, y puede tomar medidas específicas orientadas a corregirlas. En el caso ideal, tras los resultados del análisis se elabora un plan de acción: un conjunto de medidas y cambios que permitirán eliminar gradualmente las diferencias detectadas y evitar que vuelvan a producirse en el futuro.

Marco legal: la igualdad retributiva en la legislación

La prohibición de discriminación retributiva es uno de los principios básicos del Derecho laboral. Tanto el Código del Trabajo checo (Zákon č. 262/2006 Sb., en adelante «Código del Trabajo») como la Ley Antidiscriminación checa prohíben expresamente pagar un salario distinto por el mismo trabajo o por un trabajo de igual valor por razón de sexo. Esto significa que, si una mujer y un hombre realizan un trabajo comparable en las mismas condiciones y con los mismos resultados, deben recibir una retribución comparable. Los empleados que consideren vulnerados sus derechos pueden acudir a la inspección de trabajo o reclamar por vía judicial.

Además de la legislación nacional, resulta también muy importante el marco de la Unión Europea. El principio de igualdad retributiva por el mismo trabajo ya está recogido en el Tratado de Funcionamiento de la UE y en las normas conexas sobre igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, la UE está reforzando ahora la aplicación de este principio: en 2023 se aprobó la Directiva (UE) 2023/970 sobre transparencia retributiva. Esta directiva, que la República Checa deberá transponer antes de junio de 2026, introduce para los empleadores una serie de obligaciones concretas:

  • Transparencia salarial en la selección de personal: Las empresas deberán indicar ya en las ofertas de empleo y durante el proceso de selección el rango salarial de entrada para el puesto, de modo que candidatos y candidatas dispongan desde el principio de información equitativa. La práctica habitual, en la que los salarios eran a menudo objeto de negociación y de secreto, cambiará así en favor de la apertura.
  • Derecho de los empleados a la información: Los empleados (especialmente las empleadas) obtendrán el derecho a conocer la comparación entre su retribución y el salario medio de compañeros en un puesto similar. El empleador, por tanto, ya no podrá imponer cláusulas estrictas de confidencialidad sobre el importe de los salarios como hasta ahora; al contrario, deberá facilitar, previa solicitud, información anonimizada sobre los salarios en puestos comparables.
  • Informes y auditorías en caso de diferencias: Las empresas más grandes (más de 100 empleados) deberán publicar periódicamente datos sobre las diferencias retributivas entre hombres y mujeres. Si se demuestra que la diferencia supera un determinado umbral (por ejemplo, el 5 %) y no puede explicarse objetivamente, el empleador estará obligado a realizar una auditoría retributiva en profundidad, en colaboración con los representantes de los trabajadores, y a proponer medidas correctoras.
  • Sanciones y exigibilidad: La directiva exige también que los Estados miembros establezcan sanciones eficaces por el incumplimiento de estas obligaciones. Para las empresas, esto puede suponer multas considerables, pero también, por ejemplo, el traslado de la carga de la prueba al empleador en caso de litigio judicial: si la empresa no cumple sus obligaciones de transparencia, será ella quien deba demostrar que no ha discriminado a nadie.

Esta evolución legal muestra claramente que el tema de la igualdad retributiva no puede tomarse a la ligera. Las empresas que se preparen a tiempo —por ejemplo, mediante la introducción de auditorías de género internas y el seguimiento periódico de su GPG— tendrán ventaja cuando entren en vigor las nuevas obligaciones. Al mismo tiempo, ya ahora es cierto que la retribución desigual puede constituir para el empleador un incumplimiento de la ley con consecuencias potencialmente graves (véase más abajo).

Beneficios para el empleador

Un enfoque proactivo hacia la igualdad retributiva aporta a los empleadores numerosas ventajas:

  • Seguridad jurídica y reducción del riesgo de litigios: Si la empresa realiza auditorías y resuelve de forma continua las deficiencias detectadas, reduce considerablemente el riesgo de que los empleados la acusen de discriminación o de que se enfrente a multas de la inspección de trabajo. Tener en orden el principio de igualdad retributiva es, en realidad, una forma de prevención jurídica.
  • Mejor reputación y atractivo en el mercado laboral: Las empresas que pueden presumir de un trato retributivo justo resultan más atractivas para el talento. En la era de las redes sociales y de portales como Glassdoor, la reputación de un empleador se difunde rápidamente: el trato igualitario a los empleados mejora la imagen de la empresa y ayuda a atraer y retener a los mejores profesionales.
  • Mayor motivación y lealtad de los empleados: Cuando los empleados saben que la retribución está configurada de forma justa, están más satisfechos y motivados. En el lugar de trabajo se genera un mejor ambiente, crece la lealtad de los empleados y disminuye la rotación. Todo ello repercute positivamente en la productividad y la calidad del trabajo.
  • Cumplimiento de los principios ESG y de responsabilidad social: Actualmente se observa cada vez más cómo abordan las empresas las cuestiones de diversidad e igualdad (el ámbito «S» —Social— dentro de la evaluación ESG). Realizar auditorías de género y reducir la brecha salarial es una prueba tangible de que la empresa se toma en serio la responsabilidad social. Esto puede influir también en los inversores, los socios comerciales o en la participación en contrataciones públicas.

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Beneficios para los empleados

La introducción del principio de igualdad retributiva y la corrección de posibles desproporciones también tienen una importancia fundamental para los empleados y empleadas:

  • Sensación de justicia y mejora de la moral: Los empleados que ven que sus compañeras o compañeros no reciben una ventaja salarial injustificada perciben el entorno de la empresa como justo. Esto refuerza la moral del equipo y el sentimiento general de pertenencia en el lugar de trabajo.
  • Motivación para el desarrollo profesional: Si las mujeres ven que pueden alcanzar los mismos puestos y retribuciones que los hombres, se sienten motivadas a aspirar a la promoción profesional y a aprovechar plenamente su potencial. La eliminación del llamado «techo de cristal» —las barreras invisibles que impiden el ascenso de las mujeres— conduce a un mayor compromiso y a ambiciones saludables en todos los empleados.
  • Mayor seguridad financiera: Para las empleadas, eliminar la brecha salarial de género supone mayores ingresos a lo largo de toda la carrera, lo que también se traduce en una mejor protección en la jubilación. Así, la retribución igualitaria contribuye a la estabilidad económica de los empleados y de sus familias.
  • Confianza en el empleador: Cuando la empresa comunica activamente y aborda las cuestiones de igualdad (por ejemplo, publicando los resultados de la auditoría y las medidas adoptadas), los empleados ganan más confianza en su dirección. La apertura y la transparencia refuerzan la lealtad: las personas sienten que trabajan para una organización justa a la que le importan.

¿Cómo es y cómo se realiza una auditoría de igualdad retributiva?

La auditoría de género y el análisis de igualdad retributiva (GPG) es un proceso sistemático que revela posibles desigualdades entre mujeres y hombres dentro de la organización, especialmente en materia de retribución y condiciones de trabajo. Una auditoría de género típica se desarrolla en varias fases que garantizan un enfoque integral, desde la preparación hasta la implementación de las medidas correctoras. A continuación se indican las principales fases de la auditoría de género y ejemplos de métodos utilizados en el análisis de datos:

1. Fase preparatoria — Al principio se establecen los objetivos de la auditoría y las preguntas concretas a las que debe responder (por ejemplo, si existe una brecha salarial de género en determinados puestos). A continuación se forma el equipo auditor, compuesto por expertos internos y externos en materia de igualdad. Es imprescindible comunicarse con la dirección de la organización para obtener su apoyo y definir el alcance de la auditoría. Al mismo tiempo, hay que informar de forma transparente a los empleados sobre la finalidad y el desarrollo previsto de la auditoría. En esta fase también se establece el calendario y se garantiza el soporte organizativo para el buen desarrollo del proceso.

2. Recogida de datos — Se lleva a cabo una recopilación exhaustiva de toda la información relevante. Esto incluye, en particular, los datos salariales internos de cada puesto de trabajo y la información relacionada (por ejemplo, las descripciones del puesto y los requisitos exigidos). Además, se recopilan datos sobre la promoción profesional de los empleados (por ejemplo, un resumen de ascensos o cambios de puesto), sobre el acceso a formación y educación continua, sobre el uso de formas flexibles de trabajo (por ejemplo, teletrabajo, jornada reducida) y, en su caso, otra información relevante del ámbito de recursos humanos. La recogida de datos puede tener tanto carácter cuantitativo (estadísticas internas, datos de RR. HH.) como cualitativo, por ejemplo, entrevistas con empleados y directivos seleccionados o cuestionarios anonimizados que recaban la experiencia de los empleados y su percepción de la justicia. Es clave garantizar la fiabilidad y la representatividad de los datos, por ejemplo mediante una anonimización rigurosa de los datos sensibles y garantizando la voluntariedad y la confidencialidad en las encuestas.

3. Análisis y evaluación — Los datos recopilados se someten a un análisis exhaustivo con el fin de identificar patrones y posibles desigualdades en el trato o la retribución de mujeres y hombres. Se utilizan tanto estadísticas descriptivas (por ejemplo, la comparación de los salarios medio y mediano de hombres y mujeres en los mismos puestos) como métodos más avanzados. A menudo se aplica un análisis de regresión, que permite determinar si el propio sexo influye en el importe del salario una vez tenidos en cuenta otros factores, como la experiencia, la formación o el desempeño. Los resultados también se comparan con datos externos, el llamado benchmarking. Se trata de comparar los indicadores clave de la empresa con las medias del sector o con organizaciones similares. Esta comparación ayuda a determinar si las diferencias detectadas corresponden a las tendencias generales, o si la empresa se queda notablemente rezagada o, por el contrario, destaca positivamente. El análisis también incluye la evaluación de otros ámbitos relacionados con la igualdad de oportunidades (por ejemplo, si mujeres y hombres tienen las mismas posibilidades de ascenso, si los progenitores no quedan perjudicados profesionalmente al volver de una baja parental, etc.). Una parte importante es también la búsqueda de las causas de las desigualdades detectadas: el auditor examina si las diferencias derivan de estereotipos inconscientes, de deficiencias sistémicas en los procesos de RR. HH. o de otros factores.

Figuras de género sobre pilas de monedas, simbolizando la brecha salarial entre hombres y mujeres.

4. Interpretación de los resultados y recomendaciones — En esta fase de la auditoría, los hallazgos obtenidos se resumen y se presentan de forma comprensible a la dirección de la empresa (y, en su caso, a un círculo más amplio de empleados). El equipo auditor formula con claridad sus conclusiones, por ejemplo, si existe y dónde una brecha salarial de género (gender pay gap) y cuán significativa es. Sin embargo, lo esencial no es solo describir la situación actual, sino también proponer soluciones. Por ello, sobre la base del análisis realizado, se preparan recomendaciones y propuestas de medidas para eliminar las desigualdades detectadas o mejorar la situación existente. Estas recomendaciones pueden incluir cambios en los procesos de la empresa, por ejemplo, el ajuste del sistema retributivo para que sea más transparente y objetivo, la introducción de criterios estructurados para la promoción profesional, la formación de la dirección en gestión con perspectiva de género equilibrada, o el refuerzo de las medidas de conciliación laboral y familiar para ambos sexos. Las conclusiones de la auditoría también incluyen un esbozo de las prioridades (qué problemas abordar en primer lugar) y recomendaciones sobre cómo llevar a la práctica los cambios propuestos.

5. Implementación de medidas y seguimiento – La última fase se extiende parcialmente más allá de la propia auditoría y consiste en poner en práctica las medidas propuestas y hacer un seguimiento posterior de su eficacia. La organización, en colaboración con asesores (por ejemplo, un despacho de abogados especializado en Derecho laboral e igualdad de trato), implanta las recomendaciones seleccionadas. Es fundamental monitorizar el impacto de estas medidas de forma continua: esto puede incluir la evaluación periódica de los datos salariales (por ejemplo, el cálculo anual de la brecha salarial de género para los distintos niveles de puesto), el seguimiento de indicadores clave (por ejemplo, la proporción de mujeres y hombres ascendidos en un período determinado) y la repetición de encuestas entre los empleados para comprobar si perciben un avance hacia una mayor equidad. El seguimiento continuo permite detectar a tiempo si alguna medida no funciona según lo previsto y, en su caso, adaptarla con flexibilidad. En el caso ideal, transcurrido cierto tiempo se realiza una nueva auditoría de género, con la que se comprueba que los cambios logrados se mantienen y que no surgen nuevas desigualdades.

Una auditoría de género y un análisis de igualdad retributiva bien realizados proporcionan a la dirección de la empresa una valiosa retroalimentación y una guía concreta para aumentar la equidad y la transparencia en la retribución. Para un despacho de abogados es importante demostrar un conocimiento detallado de este proceso, desde los métodos de recopilación y análisis de datos hasta la implementación práctica de las medidas correctoras. Gracias a ello, los clientes tienen la garantía de que los cambios propuestos no solo cumplirán la legislación checa vigente (por ejemplo, el Código del Trabajo y la Ley Antidiscriminación), sino que también serán eficaces y sostenibles a largo plazo.

Cómo puede ayudar un despacho de abogados

Identificar el problema es una cosa; llevar a cabo los cambios necesarios y velar por el cumplimiento de las obligaciones legales es otra bien distinta. El proceso de corrección de las desigualdades puede ser complejo: incluye la modificación de normativas internas, la revisión de las estructuras salariales, la comunicación con los empleados, la formación de la dirección y el seguimiento continuo de si las medidas implantadas dan buenos resultados. Aquí entra en juego la ayuda especializada de abogados especializados en Derecho laboral y cuestiones de discriminación.

Nuestro despacho de abogados cuenta con expertos que ayudan a los empleadores a gestionar todo el proceso de forma jurídicamente correcta y eficaz. Por ejemplo, JUDr. Barbora Kořenářová y Mgr. Jakub Oliva, especialistas en Derecho laboral de nuestro despacho, cuentan con amplia experiencia en la configuración de sistemas retributivos justos y en la resolución de auditorías de compliance laboral. ¿En qué podemos ayudarle en concreto?

  • Revisión de la situación actual: Analizaremos sus contratos de trabajo, las directrices salariales y la práctica real en la empresa para comprobar si existe riesgo de retribución desigual en algún punto. Identificaremos posibles riesgos y puntos jurídicamente vulnerables antes de que se conviertan en objeto de litigio.
  • Implementación de medidas correctoras: Propondremos y ayudaremos a implantar cambios concretos, por ejemplo, unificar las condiciones salariales en puestos comparables, eliminar diferencias injustificadas en los contratos e introducir criterios transparentes para los ascensos y la retribución. Prepararemos la normativa interna o los anexos contractuales necesarios para que todo se ajuste a la legislación y a las mejores prácticas.
  • Formación y sensibilización: Prepararemos formación para la dirección y el departamento de RR. HH. para que conozcan las nuevas normas y principios de igualdad retributiva. También ayudaremos a definir cómo comunicar los cambios a los empleados y le asesoraremos sobre cómo supervisar de forma continua el cumplimiento de las normas establecidas.
  • Cobertura y defensa jurídica: Nos aseguraremos de que todas las medidas adoptadas cumplan la legislación vigente. Si aun así se produjera una inspección por parte de las autoridades o una reclamación de algún empleado, le proporcionaremos apoyo jurídico y, en su caso, representaremos a su empresa. No obstante, una prevención oportuna y unos procesos bien configurados permiten evitar en gran medida este tipo de conflictos.

Al contar con la colaboración de un despacho de abogados, tendrá la garantía de estar actuando correctamente y de que no se le escapará ningún aspecto jurídico importante. Además, la mirada externa de un experto puede revelar problemas que internamente podrían no ser evidentes a primera vista. El objetivo es que logre una igualdad retributiva real y, al mismo tiempo, cumpla todas las obligaciones que establece la ley.

Consecuencias del incumplimiento de los requisitos de igualdad retributiva

Ignorar la cuestión de la desigualdad de género en la retribución puede no salirle a cuenta a la empresa. El incumplimiento del principio de igualdad retributiva puede tener numerosas consecuencias negativas:

  • Sanciones legales: Si se detecta discriminación retributiva, la inspección de trabajo puede imponer multas considerables. Los empleados también pueden reclamar judicialmente la equiparación salarial y, en su caso, una indemnización por daño moral. Además, con la llegada de las nuevas normas de la UE se añadirán sanciones por el incumplimiento de la obligación de informar sobre los datos o de realizar la auditoría: las empresas que no cumplan los nuevos requisitos podrán enfrentarse a sanciones adicionales.
  • Daño a la reputación y a las relaciones laborales: Si se descubre que una empresa paga sistemáticamente menos a las mujeres que a los hombres, esto puede perjudicar gravemente su buen nombre. Ante la opinión pública y los socios comerciales, un empleador así quedará en una situación desfavorable. Además, dentro de la empresa, la revelación de un trato desigual puede generar tensiones entre los empleados, una pérdida de confianza en la dirección y una desmotivación generalizada del equipo.
  • Fuga de talento y dificultades de contratación: Los profesionales cualificados, especialmente los de las generaciones más jóvenes, dan gran importancia a la igualdad y la equidad. Si una empresa pierde su reputación de empleador justo, corre el riesgo de que se marchen empleados y empleadas capaces a quienes les molesta la injusticia. Al mismo tiempo, será mucho más difícil atraer a nuevos talentos, lo que puede afectar a largo plazo a la competitividad de la empresa.
  • Pérdidas económicas: Todos los factores mencionados pueden repercutir en los resultados económicos. Los costes de los litigios o las multas, la pérdida de productividad por la desmotivación del personal y el aumento de los gastos de contratación y formación de nuevas personas pueden provocar pérdidas económicas muy superiores a la inversión necesaria para implantar medidas que garanticen la igualdad retributiva.

Conclusión

La prevención siempre es mejor que gestionar las consecuencias. Realizando a tiempo una auditoría de género y corrigiendo las diferencias detectadas, la empresa puede evitar los escenarios negativos mencionados. Por el contrario, obtendrá ventaja, tanto en el cumplimiento de los requisitos legales como en la construcción de una cultura empresarial justa y moderna, en la que las personas son retribuidas según su trabajo y sus capacidades.

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ARROWS despacho de abogados

Sobre el autor

JUDr. Jakub Dohnal, Ph.D., LL.M.
JUDr. Jakub Dohnal, Ph.D., LL.M.

Abogado, socio director

Jakub Dohnal es abogado y socio director de ARROWS. Se dedica a la venta de empresas, la entrada de inversores en el capital y a las transacciones inmobiliarias —generalmente del lado del propietario que vende una empresa cuyo valor ha construido durante años y necesita que la transacción se complete en las condiciones acordadas.