Cuando el órgano estatutario no actúa con la diligencia de un ordenado empresario
¿puede reclamar una indemnización?
Según el Derecho checo, la sociedad puede reclamar al administrador una indemnización de daños si, al infringir el deber de diligencia de un ordenado empresario, le ha causado un perjuicio demostrable. Por ejemplo, la venta en condiciones desventajosas de bienes de la empresa a una persona vinculada puede dar lugar a un derecho de indemnización, siempre que se demuestre el nexo causal. El artículo explica cómo reunir pruebas, cuantificar el daño y proceder desde el requerimiento previo a la demanda hasta el tribunal.

Resumen
Una mirada más profunda a la diligencia de un ordenado empresario: mucho más que una fórmula legal
El concepto de diligencia de un ordenado empresario (péče řádného hospodáře) es un principio fundamental del Derecho mercantil. No se trata solo de cumplir formalmente la letra de la ley. Abarca una amplia gama de deberes y estándares de conducta que todo órgano estatutario responsable debería cumplir. Veamos con más detalle los aspectos clave de esta diligencia:
Lealtad y primacía del interés de la sociedad: El administrador (jednatel) está obligado a anteponer los intereses de la sociedad a los suyos propios, a los de su familia o a los de otras personas vinculadas. Cualquier conflicto de intereses debe resolverse de forma transparente y, idealmente, el administrador debe evitarlo. Un ejemplo de infracción del deber de lealtad es la situación en la que el administrador celebra un contrato con su propia empresa en condiciones claramente desventajosas para la sociedad que administra.
Competencia profesional y formación continua: Se espera que el administrador tenga los conocimientos y habilidades necesarios para dirigir la sociedad. Si carece de la experiencia suficiente en un ámbito determinado, debe procurarse asesoramiento especializado (jurídico, económico, técnico). Ignorar consejos profesionales que habrían evitado el daño puede considerarse una infracción del deber de diligencia de un ordenado empresario.
Deber de información y due diligence: Antes de adoptar decisiones fundamentales, el administrador debe obtener toda la información relevante, realizar un análisis exhaustivo de los riesgos y sopesar distintas alternativas. Una verificación insuficiente de un socio comercial antes de celebrar un contrato importante, que posteriormente cause un daño a la sociedad, es un ejemplo típico del incumplimiento de este deber.
Transparencia y responsabilidad: El administrador debe ser capaz de justificar debidamente sus actos y decisiones y asumir la responsabilidad por ellos. La toma de decisiones opaca, la ocultación de información importante a los socios o accionistas y la negativa a responder por el daño causado son contrarias a los principios de una gestión ordenada.
Prevención de daños y gestión de riesgos: La diligencia de un ordenado empresario incluye también un esfuerzo activo por prevenir posibles daños. Ello comprende la implantación de mecanismos de control interno, el aseguramiento de riesgos y el seguimiento proactivo de la evolución del sector correspondiente. Ignorar riesgos evidentes sobre los que se haya advertido a los administradores y no adoptar medidas adecuadas puede generar responsabilidad por el daño causado.
Situaciones concretas y ejemplos de infracción de la diligencia de un ordenado empresario
Para ilustrar mejor cuándo puede producirse una infracción de la diligencia de un ordenado empresario y qué consecuencias puede tener, veamos algunos ejemplos concretos de la práctica:
Contratos desventajosos: El administrador, sin un proceso de selección adecuado, celebra en nombre de la sociedad un contrato con un proveedor con precios excesivos, generando a la sociedad costes innecesarios. O, al contrario, vende un activo clave de la sociedad por debajo del precio de mercado a una persona vinculada.
Desatención de las obligaciones tributarias: El administrador incumple reiteradamente los plazos de presentación de las declaraciones tributarias, lo que da lugar a elevadas sanciones e intereses de demora que la sociedad debe pagar.
Inversiones arriesgadas sin análisis: El administrador invierte una parte considerable de los fondos de la empresa en un proyecto de alto riesgo sin un análisis profesional previo y el proyecto fracasa, por lo que la sociedad sufre una pérdida financiera considerable.
Actividad competidora: Durante el ejercicio de su cargo, el administrador empieza a desarrollar en secreto una actividad en el mismo sector y capta clientes y empleados de su sociedad actual.
Inactividad en una situación de crisis: El administrador ignora señales claras de inminentes problemas financieros de la sociedad y no adopta ninguna medida para evitarlos, con lo que agrava las pérdidas y puede conducir incluso a la insolvencia.
Uso indebido de fondos de la empresa: El administrador utiliza la tarjeta de crédito de la empresa para fines privados, se hace reembolsar gastos de viaje ficticios o se abona remuneraciones indebidas.
En cada uno de estos casos es fundamental demostrar el nexo causal entre la infracción del deber del administrador y el daño producido. Esto significa que, sin la conducta ilícita del administrador, el daño con toda probabilidad no se habría producido.
Proceso de reclamación de la indemnización: paso a paso hacia sus derechos
Si considera que la actuación del órgano estatutario de su sociedad ha causado un daño como consecuencia de la infracción de la diligencia de un ordenado empresario, es importante proceder de forma sistemática y con apoyo jurídico especializado. A continuación se detallan los pasos que debería considerar:
Investigación interna y recopilación de pruebas: En la primera fase es imprescindible llevar a cabo una investigación interna y reunir todos los documentos e información disponibles que indiquen el incumplimiento de los deberes del administrador y la producción del daño. Esto incluye contratos, facturas, directrices internas, comunicaciones por correo electrónico, actas de las juntas generales, registros contables y otros materiales relevantes.
Evaluación jurídica especializada: Un paso clave es la consulta con un despacho de abogados especializado en Derecho mercantil y en responsabilidad de los órganos estatutarios. Los abogados experimentados analizarán a fondo las pruebas reunidas, valorarán la situación jurídica y evaluarán sus posibilidades de éxito en la reclamación de la indemnización. Le asesorarán sobre los siguientes pasos y le advertirán de los posibles riesgos.
Requerimiento previo de indemnización: Si el análisis jurídico confirma la existencia de un derecho a indemnización, normalmente se envía un requerimiento por escrito dirigido al órgano estatutario (administrador). Este requerimiento debe especificar claramente el daño causado, describir la conducta ilícita y fijar un plazo para el pago voluntario de la cantidad reclamada. Un requerimiento previo bien elaborado puede, en algunos casos, conducir a un acuerdo extrajudicial.
Preparación y presentación de la demanda: Si el órgano estatutario no responde satisfactoriamente al requerimiento previo, el siguiente paso es preparar y presentar la demanda ante el tribunal competente. La demanda debe contener una exposición precisa de los hechos, la calificación jurídica de la conducta ilícita, el importe de la indemnización reclamada y las pruebas pertinentes.
Procedimiento judicial: El procedimiento judicial puede ser largo y exigente. Incluye el intercambio de escritos, la práctica de la prueba (p. ej., declaraciones de testigos, dictámenes periciales) y las vistas finales. En esta fase, una representación jurídica de calidad es absolutamente imprescindible para hacer valer con éxito sus derechos.
Cobro del crédito: Si el tribunal falla a su favor y le reconoce el derecho a la indemnización, es necesario proceder al cobro efectivo del crédito. Ello puede incluir un procedimiento de ejecución forzosa si el deudor no paga voluntariamente.
La prevención es clave: cómo minimizar el riesgo de infracción de la diligencia de un ordenado empresario
La mejor manera de evitar litigios complejos y costosos sobre indemnización de daños es la prevención activa. Estas son algunas recomendaciones para minimizar el riesgo de infracción de la diligencia de un ordenado empresario en su sociedad:
Definición clara de competencias y responsabilidades: Establezca directrices internas y una estructura organizativa claras que definan las competencias y responsabilidades de cada miembro del órgano estatutario y de otros directivos.
Implantación de mecanismos de control: Implemente sistemas de control interno eficaces que garanticen la transparencia en la toma de decisiones y en la gestión de los fondos de la empresa. Las auditorías periódicas pueden detectar a tiempo posibles problemas.
Selección cuidadosa de los órganos estatutarios: Al elegir administradores y miembros del consejo de administración, preste atención a su competencia profesional, experiencia y reputación. Compruebe sus referencias y su trayectoria anterior.
Formación e información periódicas: Asegúrese de que los órganos estatutarios estén informados periódicamente sobre la normativa vigente y los estándares de diligencia de un ordenado empresario. Ofrézcales cursos y seminarios pertinentes.
Comunicación transparente: Fomente una comunicación abierta y transparente entre el órgano estatutario, los socios/accionistas y otras partes interesadas. Informar a tiempo sobre decisiones y riesgos importantes puede evitar malentendidos y conflictos.
Seguro de responsabilidad: Valore la contratación de un seguro de responsabilidad de los órganos estatutarios (D&O insurance), que puede cubrir los gastos de defensa jurídica y una eventual indemnización en caso de infracción probada de sus deberes.
Asesoramiento jurídico externo: Consulte periódicamente con un abogado especializado en Derecho mercantil para asegurarse de que sus procedimientos cumplen la legislación vigente y los estándares de diligencia de un ordenado empresario.
Conclusión: no ignore los riesgos, defienda sus derechos
La infracción de la diligencia de un ordenado empresario por parte del órgano estatutario puede tener graves consecuencias financieras y reputacionales para su sociedad. No ignore las señales de alerta y, ante la sospecha de una conducta ilícita, no dude en actuar. Una documentación exhaustiva, un análisis jurídico especializado y una actuación a tiempo son clave para reclamar con éxito la indemnización. Y recuerde que la prevención activa siempre es mejor que resolver los problemas a posteriori.
¿Sospecha que el órgano estatutario de su sociedad actúa en contra de la diligencia de un ordenado empresario? Póngase en contacto con nuestro despacho de abogados para una consulta sin compromiso. Le ofreceremos asesoramiento especializado y le ayudaremos a proteger su negocio.
