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Contrato de obra en el sector de la construcción

¿Cómo evitar errores costosos y proteger su negocio?

El contrato de obra en el sector de la construcción, según el Derecho checo, debe regular con precisión el alcance de los trabajos, el precio, los trabajos adicionales, los plazos, la entrega, los defectos y las condiciones de pago; de lo contrario, un litigio puede poner en peligro el flujo de caja de todo el proyecto. Merecen especial atención los cambios por escrito, el acta de entrega, la retención de garantía y las penalizaciones contractuales. El artículo muestra los errores más frecuentes y cómo prevenirlos contractualmente en la práctica, antes de iniciar la obra.

En la imagen se ve al equipo de abogados de ARROWS debatiendo estrategias legales relacionadas con los contratos de obra.

Resumen

Un mal contrato le puede costar millones. Un contrato de obra insuficiente o mal configurado en el sector de la construcción provoca costes inesperados por trabajos adicionales, penalizaciones contractuales y retrasos en el proyecto, lo que puede tener consecuencias ruinosas para su empresa.
El objeto de la obra debe delimitarse con precisión. Evite formulaciones genéricas y asegúrese de que el contrato contenga una especificación detallada de los trabajos y suministros y remita a una documentación de proyecto actual y completa.
Las imprecisiones dan lugar a disputas y rehacer trabajos. Si en el contrato no se definen detalles como los tipos de revestimientos, la instalación sanitaria o la calidad de los materiales, corre el riesgo de que se rechace la recepción de la obra, de tener que rehacer trabajos costosos o de sufrir retenciones sobre el precio.
Defina la calidad de la obra de forma concreta. Un mero acuerdo sobre la «calidad de la obra» es insuficiente; el contrato debe establecer claramente los estándares de calidad exigidos y los materiales concretos, para evitar interpretaciones diferentes.
ARROWS despacho de abogados

El objetivo de este artículo es ofrecerle, como propietario o directivo de una empresa constructora, una guía práctica y comprensible para evitar estos problemas costosos. Le mostraremos en qué debe fijarse al negociar un contrato de obra en el sector de la construcción, cuáles son los errores más frecuentes y cómo estructurar correctamente las relaciones contractuales para proteger su negocio. En ARROWS nos enfrentamos a diario a la problemática de los contratos de obra en la construcción y sabemos cómo prevenir eficazmente los riesgos potenciales y cómo defender con éxito los intereses de nuestros clientes cuando ya ha surgido algún problema.

¿Por qué el contrato de obra es vital para una empresa constructora (y a menudo se subestima)?

Las consecuencias económicas y temporales de un contrato de obra mal configurado o insuficiente pueden ser ruinosas para una empresa constructora. No hablamos solo de costes inesperados por trabajos adicionales que no serán abonados, sino también del riesgo de penalizaciones contractuales por un retraso presunto o real, del retraso de todo el proyecto por la necesidad de resolver puntos controvertidos, de los costes de procedimientos judiciales o arbitrales y, no menos importante, del deterioro de relaciones valiosas con clientes y socios comerciales. 

Los errores más frecuentes en los contratos de obra que le pueden costar millones

Cada obra es única y cada contrato de obra debería reflejar sus particularidades. Sin embargo, en la práctica nos encontramos con errores recurrentes que exponen innecesariamente a las empresas constructoras a riesgos considerables. Ser consciente de estos errores es el primer paso para prevenirlos.

1) Objeto de la obra insuficientemente especificado – ¿Qué construye exactamente y con qué calidad?

Un vicio muy habitual es la definición poco clara, demasiado general o incompleta del objeto de la obra en el contrato. Puede tratarse de una mera remisión a una descripción general de la obra sin especificación detallada, una referencia a documentación de proyecto desactualizada o incompleta, la ausencia de un listado de trabajos y suministros, o la falta de acuerdo sobre materiales concretos y estándares de calidad exigidos. A veces aparecen en los contratos formulaciones imprecisas como la exigencia de una «calidad de la obra», sin definir qué se entiende por dicha calidad.

Ejemplo: su empresa construye una obra según su mejor saber y entender, por ejemplo, una vivienda unifamiliar. Sin embargo, el comitente tenía una idea completamente distinta sobre los tipos de revestimientos, la instalación sanitaria o el aspecto final de la fachada, porque estos detalles no se especificaron suficientemente en el contrato o en la documentación del proyecto. Esto conduce después a la negativa a recibir la obra, a exigencias de rehacer trabajos costosos o a retenciones sobre el precio.

El principal riesgo es una disputa sobre qué debía ser exactamente el objeto de la obra y qué constituye ya un trabajo adicional. Puede darse la situación de que no pueda reclamar el pago del precio completo de la obra, se vea obligado a realizar modificaciones costosas a su cargo, o se le apliquen penalizaciones contractuales por el retraso provocado por estas discrepancias.

2) Precio establecido de forma poco clara y reglas sobre trabajos adicionales – ¿Quién paga los cambios y cuánto?

Otro punto crítico es el precio de la obra y, en particular, la ausencia de reglas claras para los llamados trabajos adicionales (trabajos que exceden el objeto de la obra pactado inicialmente). A menudo falta un acuerdo sobre el precio de los trabajos adicionales o no se establece un procedimiento por escrito para su aprobación y valoración. Muchas empresas siguen confiando en acuerdos verbales «en la obra», lo cual es muy arriesgado. También puede ser problemática la propia determinación del precio de la obra, por ejemplo si el precio se fija únicamente por estimación o mediante un presupuesto incompleto, lo que puede dar lugar a disputas posteriores sobre su incremento.

Ejemplo: durante la ejecución de la obra, el comitente solicita verbalmente diversos cambios y añadidos respecto al proyecto original (por ejemplo, otro tipo de cubierta o tabiques adicionales). Su empresa realiza estos trabajos de buena fe, confiando en que serán debidamente abonados. Sin embargo, en el contrato no existe ningún mecanismo para su aprobación y valoración por escrito. El comitente se niega después a pagar estos trabajos adicionales alegando que no fueron encargados por escrito.

El mayor riesgo es no cobrar los trabajos adicionales ya realizados. Esto puede provocar pérdidas económicas significativas. El posterior litigio judicial sobre la procedencia y el importe del precio de los trabajos adicionales resulta costoso en tiempo y dinero, y su resultado es incierto, especialmente si faltan pruebas documentales.

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3) Condiciones de pago desfavorables y falta de retención de garantía – ¿Cuándo y cuánto cobrará?

El contrato puede contener condiciones de pago desfavorables para el contratista, como un plazo de vencimiento de facturas demasiado largo, anticipos insuficientes durante la ejecución de la obra, o bien la ausencia de la llamada retención de garantía, que motivaría al comitente a subsanar rápidamente los defectos y las obras pendientes detectados en la entrega. La posibilidad de pactar una retención (garantía) es, sin embargo, un instrumento habitual.

Ejemplo: su empresa se ve obligada a financiar la mayor parte de los costes de la obra con recursos propios, porque el contrato permite al comitente abonar solo anticipos mínimos y la mayor parte del precio únicamente tras la finalización y entrega completas de la obra. Tras la entrega de la obra, el comitente demora el pago final alegando pequeñas obras pendientes. Como en el contrato no se pactó una retención de garantía que se liberara tras su subsanación, no dispone de una palanca eficaz para resolver rápidamente la situación.

Unas condiciones de pago desfavorables pueden causar serios problemas de flujo de caja en su empresa. Resulta entonces difícil reclamar las facturas vencidas y faltan recursos financieros para cubrir los costes de subsanación de defectos, si el comitente retiene una parte desproporcionada del precio de la obra o paga con retraso.

4) Plazos ausentes o mal configurados y penalizaciones contractuales – ¿Cómo defenderse ante la demora?

En los contratos suelen faltar plazos claramente definidos para la finalización de las distintas fases de la obra y para la entrega final. Igual de problemáticas pueden ser las penalizaciones contractuales desproporcionadamente altas por retraso del contratista, que pueden ser moderadas judicialmente, o, al contrario, la ausencia total de sanciones por el retraso del comitente en el cumplimiento de sus obligaciones (por ejemplo, en la entrega del solar, la prestación de colaboración o el pago de facturas). Un error fundamental es también no trasladar los cambios de plazos (por ejemplo, por trabajos adicionales o por obstáculos imputables al comitente) a un anexo por escrito al contrato, lo que puede dar lugar a la reclamación indebida de penalizaciones por incumplimiento de plazos originales ya desactualizados.

Ejemplo: su empresa incurre en demora en la finalización de la obra por obstáculos objetivos de los que no es responsable (por ejemplo, condiciones climáticas extremas, retraso de un subcontratista de una tecnología clave). Sin embargo, en el contrato no existe una cláusula de prórroga de plazo para tales casos, o la penalización contractual por demora está fijada a un nivel ruinoso. Al contrario, el comitente incurre en demora en el pago de una factura, pero el contrato no establece ningún interés de demora ni penalización contractual para este caso.

Corre el riesgo de tener que pagar penalizaciones contractuales desproporcionadas, aunque la demora no haya sido enteramente culpa suya. Por otro lado, si el comitente incurre en demora, usted no dispone de un instrumento eficaz para sancionarlo y hacer valer sus derechos. Las pérdidas económicas causadas por la demora de la otra parte pueden así afectar sensiblemente a su actividad.

5) Subestimar el proceso de entrega y recepción de la obra – ¿Cuándo está la obra realmente terminada y sin defectos?

Muchas empresas constructoras y comitentes subestiman el aspecto formal de la entrega y recepción de la obra terminada. A menudo falta un acta de entrega, o la obra se recibe con defectos y obras pendientes sin que estos queden debidamente documentados y sin que se pacte un plazo vinculante para su subsanación. Precisamente el acta de entrega es el documento clave que acredita el estado de la obra en el momento de la entrega.

Ejemplo: su empresa comunica verbalmente al comitente la finalización de la obra. El comitente empieza a usar la obra sin más, sin que se redacte un acta de entrega formal y sin que se comprueben posibles defectos. Tras varias semanas de uso aparecen defectos evidentes (por ejemplo, ventanas mal colocadas, trabajos de pintura sin terminar), pero falta cualquier prueba sobre el estado en que se encontraba la obra en el momento de la entrega efectiva y sobre si estos defectos ya estaban presentes entonces.

Riesgo: le resultará muy difícil demostrar cuándo se entregó realmente la obra y qué defectos y obras pendientes concretos tenía (o no tenía) en el momento de la entrega. Puede así perder los derechos por vicios en el caso de defectos evidentes, si no fueron debidamente señalados en el acta de entrega. Sin un listado claro de defectos y de plazos para su subsanación, también se complica el cobro del saldo pendiente del precio de la obra.

6) La problemática de los defectos de la obra y las condiciones de garantía – ¿Quién responde de qué y durante cuánto tiempo?

Los contratos suelen contener una responsabilidad por defectos de la obra definida de forma poco clara, una garantía de calidad ausente o pactada de forma desfavorable para el contratista, o plazos demasiado cortos para que el comitente notifique los defectos. Es importante ser consciente de que la garantía sobre la obra como tal no existe automáticamente por ley; debe pactarse expresamente en el contrato.

Ejemplo: un año después de la entrega y recepción de una vivienda unifamiliar aparece en el tejado un defecto oculto que provoca filtraciones. Sin embargo, en el contrato de obra solo se había pactado la responsabilidad legal por los defectos existentes en el momento de la entrega, no una garantía de calidad ampliada sobre la estructura del tejado. El comitente no puede así exigir una reparación gratuita en concepto de garantía.

Riesgo: si la responsabilidad por defectos y las condiciones de garantía no se pactan de forma clara y favorable, corre el riesgo de tener que subsanar a su costa defectos de los que, en otro caso, respondería el comitente (por ejemplo, defectos causados por un uso inadecuado), o bien no poder hacer valer sus derechos frente a sus subcontratistas si no tiene armonizadas con ellos las condiciones de garantía. El comitente, por su parte, corre el riesgo de no poder reclamar los defectos que se manifiesten tras el vencimiento de los plazos legales (en las obras, el plazo para señalar defectos ocultos es de 5 años desde la recepción).

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7) Ausencia de contrato escrito o uso de un modelo inadecuado

Todavía se dan casos en los que las obras de construcción se realizan únicamente sobre la base de un acuerdo verbal o un pedido, o bien se utiliza una plantilla genérica de contrato descargada de internet, que no corresponde en absoluto a las particularidades del encargo concreto ni a la legislación vigente. Estos modelos suelen no resolver aspectos clave de las obras de construcción y pueden contener cláusulas nulas o extremadamente desfavorables para una de las partes.

Ejemplo: una empresa constructora utiliza para la rehabilitación de un edificio histórico un modelo genérico de contrato de obra pensado para obra nueva. El contrato no resuelve en absoluto los requisitos específicos de la protección del patrimonio, posibles hallazgos arqueológicos o procedimientos tecnológicos especiales necesarios en la rehabilitación. Durante la ejecución surgen complicaciones relacionadas precisamente con estos aspectos, que el contrato no cubre en absoluto, lo que da lugar a disputas sobre la responsabilidad y los costes.

Riesgo: existe el riesgo de nulidad de algunas cláusulas contractuales, o incluso de todo el contrato. En caso de disputa, resulta entonces muy difícil demostrar qué se pactó realmente, y las partes no pueden hacer valer sus derechos de forma eficaz. El resultado son a menudo litigios judiciales largos y económicamente agotadores sobre la interpretación de un contrato poco claro o incompleto.

Preguntas frecuentes sobre los riesgos y los trabajos adicionales en el contrato de obra

1. ¿Cómo regular correctamente los trabajos adicionales para que el comitente no se niegue a pagarlos tras la finalización?

  • La clave está en pactar un procedimiento escrito estricto. Cada cambio o trabajo adicional debe ser valorado previamente por el contratista en una hoja de modificación y aprobado por escrito por la persona autorizada del comitente mediante un anexo al contrato, y ello antes de iniciar los propios trabajos. Confiar en acuerdos verbales "en la obra" expone a la empresa a un alto riesgo de impago.

2. ¿Cómo abordar en el contrato en 2026 las nuevas normas sobre productos de construcción y la ley checa sobre BIM?

  • Desde 2026 se aplica progresivamente a los productos de construcción el nuevo Reglamento (UE) 2024/3110. Por ello, en el contrato no defina solo la denominación comercial concreta del producto, sino sobre todo las propiedades técnicas exigidas, y prevea el impacto de la ley checa sobre BIM (n.º 330/2025 Sb.) en la entrega del modelo de datos de la obra.

3. ¿Por qué es arriesgada para el comitente la recepción de la obra sin reservas?

  1. Si el comitente no hace constar en el acta de entrega los defectos evidentes y recibe la obra sin reservas, puede perder en el futuro el derecho a su subsanación gratuita o a reclamarlos, ya que se presume que la obra se entregó en buen estado.

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Resumen de ARROWS

Muchos de los errores mencionados anteriormente, como la falta de anexos por escrito para los trabajos adicionales o la subestimación de la importancia del acta de entrega, a menudo no derivan únicamente del desconocimiento legal. Son también consecuencia de la realidad operativa diaria en la construcción: la presión por la rapidez, el afán de complacer al comitente sin trámites administrativos innecesarios, o simplemente la falta de capacidad administrativa de las empresas más pequeñas.

Los contratistas quieren, ante todo, construir y seguir trabajando, no quieren retrasar el proceso por el «papeleo». El problema, por tanto, no radica solo en que las empresas no sepan qué deben hacer, sino en que las circunstancias prácticas y las costumbres establecidas a veces las llevan a actuar de forma arriesgada. La solución no consiste, por tanto, solo en afirmar escuetamente «tenga todo por escrito», sino también en mostrar cómo se pueden hacer más eficientes, simplificar e integrar estos procesos administrativos necesarios en el funcionamiento habitual de la empresa, de modo que supongan la menor carga posible. También en esto pueden ayudarle eficazmente los abogados de ARROWS, por ejemplo estableciendo modelos sencillos para las hojas de modificación o las actas de entrega.

También es importante ser consciente de que los litigios judiciales relativos a los contratos de obra en la construcción son a menudo especialmente complicados y costosos. La razón no es solo la complejidad de la materia jurídica, sino también la naturaleza técnica de la mayoría de los problemas, que exige la elaboración de dictámenes periciales costosos. Los procedimientos judiciales pueden así prolongarse durante muchos años y su resultado es incierto. La prevención mediante un contrato bien preparado es, por ello, tanto más importante en este sector. 

No menos importante es percibir la fuerte interrelación entre los distintos errores. Por ejemplo, un objeto de la obra definido de forma poco clara aumenta directamente el riesgo de disputas posteriores sobre qué es y qué no es un trabajo adicional, y a la vez complica el proceso de entrega y recepción de la obra, donde resulta difícil valorar si la obra corresponde al encargo original.

Si en el contrato no se define claramente el estándar de calidad exigido, resulta entonces muy difícil determinar en la entrega si la obra tiene defectos o no. Esta interdependencia mutua muestra que el contrato de obra es un documento complejo, en el que las distintas cláusulas están estrechamente vinculadas entre sí y se influyen mutuamente. Por ello, en ARROWS abordamos la elaboración y revisión de contratos siempre de forma integral y con atención a todas sus conexiones.

Cómo construir el contrato de obra sobre bases sólidas: consejos prácticos de ARROWS

Un contrato de obra bien preparado y meditado es la piedra angular de todo proyecto de construcción exitoso y la mejor protección frente a problemas futuros. Veamos algunos consejos prácticos que le ayudarán a asentar sus relaciones contractuales sobre bases realmente sólidas.

1) La forma escrita y un contrato a medida son la base absoluta:

Como ya se ha mencionado, confiar en la construcción en acuerdos verbales es extremadamente arriesgado. Del mismo modo, el uso de modelos de contrato genéricos descargados de internet es un camino frecuente hacia los problemas, porque estos modelos por lo general no reflejan las particularidades de su proyecto concreto ni la normativa vigente. Cada obra es distinta y requiere un enfoque individual.

2) Elementos clave del contrato de obra (lista de comprobación de construcción de ARROWS):

Para que su contrato de obra cumpla su función protectora, debe contener todos los elementos esenciales. La siguiente lista de comprobación le ofrece una visión general básica:

  • Identificación exacta de las partes contratantes: datos completos y correctos del comitente y del contratista (denominación/nombre, domicilio social/residencia, número de identificación fiscal (IČO), NIF (DIČ), inscripción en el Registro Mercantil, datos bancarios, personas de contacto).

  • Delimitación detallada del objeto de la obra: la parte más importante del contrato. Debe especificar de forma inequívoca qué se ha de construir. Incluye referencias a la documentación del proyecto (versión concreta, fecha), un listado de trabajos y suministros (mediciones), la especificación de materiales, tecnologías y estándares de calidad exigidos.

  • Precio de la obra y forma de determinarlo: precio fijo, precio según presupuesto (con o sin reserva de integridad/vinculatoriedad), precios unitarios según los trabajos efectivamente realizados. Reglas claras sobre el IVA.

  • Condiciones de pago: importe y calendario de los anticipos, forma de facturación (por ejemplo, mensualmente según el listado de trabajos realizados, tras la finalización de fases completas), plazos de vencimiento de las facturas, condiciones para la liberación de la retención de garantía.

  • Plazos de ejecución: plazo de inicio de los trabajos, plazos para la finalización de las fases parciales (hitos) y plazo para la finalización total y entrega de la obra. En su caso, el calendario de trabajos pactado como anexo al contrato.

  • Responsabilidad por defectos y garantía de calidad: delimitación clara de la responsabilidad por defectos de la obra, procedimiento y plazos para la reclamación de defectos (evidentes y ocultos), duración del plazo de garantía de calidad y condiciones de la garantía.

  • Condiciones para los cambios de la obra y los trabajos adicionales: procedimiento escrito vinculante para solicitar, aprobar y valorar cambios y trabajos adicionales. Determinación de la persona autorizada por parte del comitente para aprobar los cambios.

  • Penalizaciones contractuales e intereses de demora: sanciones por la demora del contratista en la finalización de la obra o en la subsanación de defectos, sanciones por la demora del comitente en el pago o en la prestación de colaboración. El importe debe ser proporcionado.

  • Seguro de responsabilidad civil: obligación del contratista de tener contratado, durante toda la ejecución de la obra y, en su caso, también durante el plazo de garantía, un seguro de responsabilidad civil por los daños causados por su actividad con una cobertura suficiente.

  • Procedimiento de entrega y recepción de la obra: condiciones del procedimiento de recepción, contenido del acta de entrega, procedimiento en caso de detectarse defectos y obras pendientes.

  • Resolución de disputas: elección del método de resolución de eventuales disputas (tribunal ordinario, arbitraje, mediación).

  • Cláusulas sobre la resolución del contrato: motivos y procedimiento para la resolución del contrato para ambas partes.

3) Especificación detallada del objeto de la obra y de los estándares de calidad:

La base es la referencia a una documentación de proyecto concreta, aprobada por ambas partes y fechada, que debería ser lo más detallada posible (idealmente a nivel de documentación de ejecución). Una parte integrante debería ser también un listado detallado de trabajos y suministros (mediciones). Es conveniente especificar también los materiales, productos y tecnologías clave utilizados.

También se puede hacer referencia a normas técnicas relevantes (ČSN checas), aunque con cautela, ya que no todas son de obligado cumplimiento general y su exigencia generalizada puede ser poco realista o ineficaz.

Calidad: si en el contrato no se pacta expresamente la calidad de la obra, el contratista tiene la obligación de entregar la obra con una calidad media. Si desea un estándar superior, debe indicarse claramente en el contrato y repercutirse en el precio de la obra. Es conveniente definir cómo se verificará la calidad (por ejemplo, ensayos concretos, certificaciones).

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4) Precio transparente y condiciones de pago justas:

Existen varias formas de determinar el precio de la obra: precio fijo, precio según presupuesto (que puede estar garantizado en cuanto a su integridad, o no garantizado, vinculante en cuanto a los precios unitarios, o no vinculante), o el precio determinado sobre la base de precios unitarios y la cantidad de trabajos efectivamente realizados (precio medido). Cada método tiene sus ventajas e inconvenientes tanto para el contratista como para el comitente. Para el contratista, resulta generalmente más ventajoso el precio determinado por precios unitarios, ya que se le paga por el trabajo efectivamente realizado.

Es fundamental establecer un calendario de pagos equilibrado. Esto incluye anticipos razonables (especialmente en encargos de mayor envergadura, para cubrir los costes iniciales), la posibilidad de facturación parcial tras la finalización de fases completas de la obra o sobre la base de listados mensuales de trabajos realizados, y plazos de vencimiento de facturas razonables. Un elemento importante es también la llamada retención de garantía (habitualmente el 5-10 % del precio de la obra), que el comitente libera solo tras la subsanación de todos los defectos y obras pendientes detectados en la entrega de la obra, y una parte, en su caso, solo tras el transcurso del plazo de garantía.

5) Plazos realistas y sanciones equilibradas:

Calendario de trabajos: un calendario de trabajos detallado y pactado por ambas partes debería ser un anexo integrante del contrato. Debería contener no solo el plazo final de finalización de la obra, sino también los plazos de las fases clave (hitos).

Penalizaciones contractuales: las penalizaciones contractuales sirven como incentivo para el cumplimiento correcto del contrato. Es posible pactar una penalización por la demora del contratista en la finalización de la obra (a menudo como porcentaje del precio de la obra por cada día de demora), por la demora en la subsanación de defectos, pero también una penalización para el comitente por la demora en el pago de facturas o en la prestación de la colaboración necesaria. El importe de las penalizaciones contractuales debe ser proporcionado y corresponder a la gravedad de la obligación incumplida. Las penalizaciones desproporcionadamente altas pueden ser reducidas judicialmente.

6) Gestión eficaz de los cambios y los trabajos adicionales:

Cualquier cambio de la obra pactada inicialmente o solicitud de trabajos adicionales debería tramitarse de forma formal y por escrito. El procedimiento habitual incluye una solicitud de cambio por escrito (hoja de modificación), su valoración por parte del contratista, la aprobación del alcance y el precio del cambio por parte del comitente y, posteriormente, la firma de un anexo por escrito al contrato de obra, idealmente antes de iniciar la ejecución de estos trabajos adicionales.

Persona autorizada: en el contrato debería determinarse claramente qué persona (o personas) está autorizada por parte del comitente para aprobar los cambios y los trabajos adicionales y firmar los correspondientes anexos. Con ello se evitan disputas sobre si el cambio fue debidamente encargado.

7) Entrega y recepción cuidadosas de la obra:

Acta de entrega: la entrega y recepción formal de la obra debería quedar siempre confirmada mediante la firma de un acta de entrega detallada. El acta debería contener como mínimo: la identificación exacta de la obra y de las partes contratantes, la fecha de entrega, el listado de todos los trabajos y suministros realizados, un listado detallado de los eventuales defectos y obras pendientes detectados con indicación de los plazos vinculantes para su subsanación, la declaración del comitente sobre la recepción o no recepción de la obra (y los motivos de la no recepción) y las firmas de los representantes autorizados de ambas partes.

Recepción con reservas frente a sin reservas: el comitente tiene derecho a recibir la obra con reservas (si la obra tiene defectos) o sin reservas. Si recibe la obra sin reservas, puede perder el derecho a hacer valer los defectos evidentes que hubiera podido detectar en la recepción empleando la diligencia habitual.

8) Responsabilidad por defectos y garantía claramente definidas:

Responsabilidad legal frente a garantía contractual: es preciso distinguir entre la responsabilidad legal del contratista por los defectos que tenga la obra en el momento de la entrega, y la garantía contractual de calidad, mediante la cual el contratista se compromete a que la obra conservará durante un determinado periodo las características pactadas o habituales. El plazo para hacer valer defectos ocultos en las obras es, conforme al Código Civil checo, de 5 años desde su recepción. La garantía contractual puede ampliar aún más esta protección.

Alcance de la garantía: en el contrato debería especificarse claramente a qué se aplica la garantía (por ejemplo, a toda la obra, o solo a determinadas partes o tecnologías de esta), cuál es la duración del plazo de garantía (en los trabajos de construcción es habitual una garantía de 60 meses), y cuáles son las condiciones para hacer valer los derechos derivados de la garantía (por ejemplo, la obligación de realizar un mantenimiento periódico).

9) Cláusula de resolución de disputas:

Es conveniente pactar de antemano en el contrato cómo se resolverán las eventuales disputas derivadas de él. Existen varias opciones: el procedimiento judicial clásico, el arbitraje o la mediación. Cada una de estas variantes tiene sus ventajas e inconvenientes en cuanto a rapidez, costes, especialización de quienes deciden y carácter no público del procedimiento.

Resumen de ARROWS

Un contrato de obra detallado y elaborado con precisión no es solo una necesidad legal, sino que también representa una herramienta de gestión de proyectos altamente eficaz. Ayuda a prevenir malentendidos, define claramente los derechos y obligaciones de todas las partes implicadas, establece reglas para la comunicación y la colaboración y, con ello, facilita considerablemente la coordinación y gestión global del proyecto de construcción.

Un contrato bien redactado, que cubra todos los aspectos clave como el objeto de la obra, el precio, los plazos, la gestión de cambios, los estándares de calidad y el procedimiento de entrega, no es por tanto solo un documento «para abogados», sino un aliado activo para jefes de obra y gestores de proyecto, que les ayuda a mantener el proyecto en el rumbo previsto y a minimizar los riesgos.

Para su rápida orientación, adjuntamos una sencilla lista de comprobación de los puntos clave que no debería olvidar en su contrato de obra en el sector de la construcción:

Punto clave del contrato 

Breve descripción

Identificación exacta de las partes

Datos completos y correctos del comitente y del contratista.

Especificación detallada de la obra

Delimitación inequívoca de la obra, referencia a la documentación del proyecto, listado de trabajos, estándares de calidad.

Determinación clara del precio

Precio fijo, precio según presupuesto, precios unitarios; reglas sobre el IVA.

Condiciones de pago

Anticipos, facturación parcial, vencimiento, retención de garantía.

Plazos y calendario

Plazo de inicio, finalización de fases parciales y de toda la obra.

Reglas sobre trabajos adicionales

Procedimiento escrito para la aprobación y valoración de cambios y trabajos adicionales.

Responsabilidad por defectos

Responsabilidad legal, plazos de reclamación.

Condiciones de garantía

Garantía contractual de calidad, su alcance y duración.

Penalizaciones contractuales

Sanciones por demora en el cumplimiento de obligaciones para ambas partes.

Seguro

Seguro de responsabilidad civil del contratista.

Acta de entrega

Procedimiento y requisitos de la entrega y recepción de la obra, registro de defectos.

Resolución de disputas

Mecanismo acordado para resolver eventuales disputas.

Resolución del contrato

Condiciones en las que las partes pueden resolver el contrato.

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Cuando la obra no va bien: ¿cómo resolver eficazmente las disputas derivadas de contratos de obra?

Pese al mejor esfuerzo y a un contrato cuidadosamente preparado, a veces puede surgir una situación en la que aparezcan problemas y desacuerdos entre las partes contratantes en la obra. En tal caso, es importante saber cómo actuar y cuáles son las opciones para resolver las disputas derivadas de los contratos de obra.

La prevención es la base: la mejor y menos costosa forma de resolver cualquier disputa es prevenirla. Como ya hemos subrayado en varias ocasiones, un contrato de obra elaborado con calidad y detalle, que defina claramente los derechos y obligaciones de ambas partes, es el requisito básico para el buen desarrollo de la obra y para minimizar el riesgo de que surjan disputas.

La importancia de una buena documentación contractual y del diario de obra para una eventual disputa:

Sea cual sea el método de resolución de disputas que elija (acuerdo, mediación, procedimiento judicial o arbitraje), siempre desempeñará un papel clave la documentación contractual completa y de calidad. Un contrato de obra bien redactado, todos sus anexos, la comunicación escrita entre las partes y, no menos importante, un diario de obra debidamente llevado, son todos ellos medios de prueba fundamentales.

El diario de obra, a menudo percibido solo como una obligación formal, se convierte en las disputas en uno de los documentos más importantes, que refleja el desarrollo de la obra y registra todos los sucesos importantes, cambios, instrucciones y eventuales problemas.

Su llevanza cuidadosa y periódica, incluidas las firmas de las personas autorizadas, es por ello un elemento subestimado, pero absolutamente fundamental de la prevención y de la resolución eficaz de disputas. Aunque el diario de obra es principalmente un documento de Derecho público, en el contrato de obra puede declararse también documento contractual, lo que aumenta aún más su importancia.

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Conclusión: no subestime la fuerza de un contrato bien redactado – invierta en tranquilidad y seguridad

El contrato de obra es, para toda empresa constructora, uno de los documentos más importantes. Su calidad puede decidir el éxito o el fracaso de todo el proyecto, su rentabilidad y, en el caso extremo, incluso la propia existencia de su negocio. Como hemos mostrado en este artículo, hay toda una serie de trampas y errores potenciales, pero con una preparación cuidadosa y ayuda profesional pueden prevenirse eficazmente.

Recomendaciones clave para concluir:

  • Exija siempre un contrato de obra por escrito, preparado a medida de su proyecto concreto. Evite los acuerdos verbales y los modelos genéricos.

  • Preste la máxima atención a la especificación detallada del objeto de la obra, el precio y las reglas sobre trabajos adicionales. Precisamente aquí surgen la mayoría de las disputas.

  • No subestime el proceso de entrega y recepción de la obra y exija la redacción de un acta de entrega detallada.

  • Recuerde que la inversión en asesoramiento jurídico de calidad al inicio del proyecto es muchas veces inferior a los costes de resolver los problemas y disputas que pueden surgir de un contrato defectuoso o insuficiente.

ARROWS: su socio de confianza para proyectos de construcción seguros

La elección del socio jurídico adecuado es clave para el éxito y la seguridad de sus proyectos de construcción. El despacho de abogados ARROWS ofrece a empresas constructoras, promotores e inversores un servicio jurídico integral, basado en una profunda especialización, una amplia experiencia y una comprensión real de las particularidades del sector de la construcción.

Le prestamos apoyo en todas las fases de su proyecto:

  • Elaboración y revisión de contratos de obra: creación de contratos a medida que minimizan riesgos y protegen sus intereses.

  • Asesoramiento sobre la nueva ley checa de construcción: ayuda para orientarse en la nueva normativa y su implementación en su práctica.

  • Resolución de la problemática de los trabajos adicionales y los cambios de obra: establecimiento de mecanismos transparentes y funcionales.

  • Responsabilidad por defectos y condiciones de garantía: formulación de cláusulas claras y equilibradas.

  • Representación en disputas: defensa eficaz de sus derechos ante los tribunales y en el arbitraje.

  • Contratación pública en el sector de la construcción: asesoramiento integral tanto para poderes adjudicadores como para contratistas.

  • Promoción inmobiliaria y ordenación del territorio: apoyo jurídico a proyectos de promoción de la A a la Z.

¿Tiene preguntas sobre sus contratos de obra? ¿Necesita revisar documentos existentes o preparar un nuevo contrato para su proyecto clave? ¿Quiere asesorarse sobre el impacto de la nueva ley checa de construcción en su negocio?

No dude en dirigirse al despacho de abogados ARROWS. Estaremos encantados de ayudarle a establecer condiciones justas y seguras para sus proyectos de construcción y a proteger su negocio.

Preguntas frecuentes sobre garantías, penalizaciones y el diario de obra

1. ¿Existe una garantía de calidad automática por ley para la obra de construcción?

  • No. El Código Civil checo establece únicamente la responsabilidad por los defectos que tenga la obra en el momento de la entrega (con la posibilidad de señalar defectos ocultos hasta 5 años después). La garantía contractual de calidad (el compromiso de que la obra conservará sus características durante un determinado periodo), en cambio, no es automática y debe pactarse expresamente en el contrato.

2. ¿Cuál es la función de la retención de garantía y cómo se establece?

  • La retención de garantía (habitualmente el 5-10 % del precio de la obra) sirve al comitente como garantía financiera. La primera parte se libera normalmente tras la firma del acta de entrega y la subsanación de todos los defectos y obras pendientes menores, y el resto puede quedar vinculado al transcurso del plazo de garantía.

3. ¿Qué papel desempeña el diario de obra en la resolución de litigios judiciales sobre la obra de construcción?

  • El diario de obra es un medio de prueba clave. Refleja el desarrollo temporal de la obra, las condiciones climáticas adversas, las instrucciones del comitente y los obstáculos en el solar. Si en el contrato se declara documento contractual, sus anotaciones tienen un peso fundamental a la hora de valorar la culpa de la demora.

4. ¿Qué hacer si la obra se retrasa por la inactividad de las administraciones de construcción checas en 2026?

  • Dado el impacto de la amplia reforma de la ley de construcción checa (documento 67) de 2026, es necesario regular expresamente en el contrato que las demoras por parte de las administraciones prorrogan automáticamente los plazos de finalización y paralizan el cómputo de las penalizaciones contractuales por demora del contratista.

5. ¿Se puede reclamar la penalización contractual aunque el retraso haya sido causado por instrucciones del comitente?

  • Si el contratista puede acreditar (por ejemplo, mediante una anotación en el diario de obra o una hoja de modificación) que la demora fue causada por el comitente al no entregar el solar o al solicitar trabajos adicionales, no se puede aplicar la penalización contractual por demora frente al contratista.

6. ¿Cuál es la mejor forma de resolver disputas derivadas de contratos de obra si falla el acuerdo?

Además del procedimiento judicial clásico, en el contrato se puede pactar, por ejemplo, la mediación o el arbitraje. La ventaja de la mediación o del arbitraje especializado suele ser una mayor rapidez y el carácter no público, lo que en proyectos de construcción sensibles a menudo resulta una ventaja fundamental.

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Sobre el autor

Mgr. František Bárta
Mgr. František Bárta

Abogado, socio

Mgr. František Bárta trabaja en el bufete de abogados ARROWS como abogado sénior especializado en derecho inmobiliario. Se licenció en la Facultad de Derecho de la Universidad Masaryk de Brno y desde el inicio de su carrera se ha dedicado principalmente al derecho contractual con un enfoque en el sector inmobiliario, al que ahora se dedica en exclusiva.